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"El Precio" Neil Gaiman - Relato Corto

enero 31, 2017


Hola! crituritas de internet!! esta es la primera vez que le traemos un relato corto en el blog, hacia tiempo quería subir alguno pero no me decidía por cual, hasta ahora. Este es mi relato corto favorito de uno de mis escritores favoritos, Neil Gaiman y este junto con otros relatos cortos del autor lo podrán encontrar en el libro "El cementerio sin lapidas y otras historias negras".. Disfrútenlo.


EL PRECIO

LOS NÓMADAS y los vagabundos dejan símbolos en los pilares de los portones, en los árboles y en las puertas para avisar a sus compañeros de la clase de gente que vive en las casas y granjas por las que pasan en el curso de sus viajes. Yo creo que los gatos dejan también sus propios símbolos; ¿cómo se explica, si no, que durante el año aparezcan tantos gatos —hambrientos, llenos de pulgas y abandonados— a la puerta de nuestra casa?
Mi familia y yo los acogemos. Les quitamos las pulgas y las garrapatas, les damos de comer y los llevamos al veterinario. Les compramos las vacunas e, indignidad tras indignidad, los castramos o esterilizamos.
Los gatos se quedan con nosotros durante unos meses, un año, o para siempre.
La mayoría llegan en verano. Vivimos en el campo, pero lo suficientemente cerca de la ciudad como para que los urbanitas escojan los alrededores de nuestra casa para abandonar a sus gatos.
Nunca hemos tenido más de ocho a la vez y, raras veces, hemos tenido menos de tres. La población felina a fecha de hoy en mi casa es la siguiente: Hermione y Pod, atigrada y negra, respectivamente, son dos hermanas locas que residen en mi estudio del ático y nunca se relacionan; Copodenieve, un gato blanco de pelo largo y ojos azules, que vivió en el bosque durante años antes de abandonar la vida salvaje por la comodidad de los sofás y las camas; y, por último, la más grande, Boladepelo, una gata tricolor —naranja, negra y blanca— de pelo largo y esponjoso hija de Copodenieve, que encontré en nuestro garaje siendo todavía una diminuta cachorrilla, con el cuello atrapado en una vieja red de badmington, medio asfixiada y a punto de morir, y que nos sorprendió a todos no sólo porque sobrevivió, sino porque acabó convirtiéndose en el gato más bueno y más cariñoso que he conocido en mi vida.
Y luego está el gato negro, al que llamamos simplemente el Gato Negro y que llegó hará cosa de un mes. Al principio no nos dimos cuenta de que estaba viviendo aquí: parecía demasiado bien alimentado para ser un gato callejero y demasiado viejo y elegante para que alguien lo hubiera abandonado. Parecía una pantera en miniatura y se movía como si estuviera hecho de la misma sustancia que la noche.
Un día, este pasado verano, lo vimos merodeando por nuestro destartalado porche: calculamos que tendría unos ocho o nueve años, era un macho, tenía los ojos verdes con motas amarillas y se mostró muy sociable, aunque algo circunspecto. Di por supuesto que viviría en alguna de las fincas vecinas.

Estuve fuera varias semanas, terminando un libro y, cuando regresé, seguía en el porche, durmiendo en un viejo colchón para gatos que uno de los niños había colocado allí. Tenía un corte profundo debajo de un ojo y le habían arrancado un trozo de labio. Se lo veía cansado y flaco.
Llevamos al Gato Negro al veterinario, que le recetó una serie de antibióticos y nos dijo que se los mezcláramos con comida blanda cada noche.
Nos preguntábamos con quién se habría peleado. ¿Con Copodenieve, nuestra preciosa reina blanca y medio salvaje? ¿Con algún mapache? ¿Con una zarigüeya?
Cada día nos lo encontrábamos más maltrecho y con heridas más graves —una noche apareció con media cara destrozada—; la siguiente, con el vientre lleno de arañazos y sangrando.
Llegados a este punto, me lo llevé al sótano y lo acomodé entre la caldera y un montón de cajas para que pudiera descansar y recuperarse. Al cogerlo en brazos, descubrí que pesaba más de lo que parecía, pero me lo llevé al sótano, con una cesta para dormir y una caja de arena. Le puse también comida y agua, y cerré la puerta al salir para que no se escapara. Luego, tuve que lavarme las manos porque las tenía llenas de sangre.
Estuvo allí abajo cuatro días. Al principio, parecía demasiado débil para comer por sí solo: el corte que tenía debajo del ojo era tan profundo que prácticamente lo había dejado tuerto, andaba renqueando y sin apenas fuerza, y de la herida del labio brotaba un pus denso y amarillo.
Yo bajaba a verlo todos los días, una vez por la mañana y otra por la noche, le daba los antibióticos mezclados con la comida, le curaba un poco las heridas y le hablaba. Tenía diarrea y, aunque le cambiaba la arena a diario, el olor del sótano provocaba náuseas.
Esos cuatro días que tuvimos al Gato Negro en el sótano, no dejaron de suceder cosas malas en mi casa: la más pequeña se dio un golpe en la cabeza al resbalarse en la bañera y estuvo a punto de ahogarse; me enteré de que el proyecto en el que tenía puestas todas mis ilusiones —una adaptación de la novela Entrebrumas, de Hope Mirrlees, para la BBC— había sido rechazado, y no me quedaban energías para empezar de nuevo e intentar vendérsela a otra cadena o a otra productora; mi hija se marchó a un campamento de verano y enseguida empezó a mandarnos un montón de cartas y postales —cinco o seis diarias— contándonos que lo estaba pasando fatal y suplicándonos que fuéramos a recogerla; mi hijo se peleó con su mejor amigo y dejaron incluso de hablarse; y una noche, al volver a casa, mi mujer atropelló a un ciervo que prácticamente se le había metido debajo de las ruedas. El ciervo murió, el coche quedó inservible y mi mujer se hizo un corte en la ceja.
Al cuarto día, el gato merodeaba por el sótano, con paso vacilante pero inquieto, entre las pilas de libros y cómics, las cajas llenas de cartas, cintas de casete, dibujos, regalos y trastos en general. Al verme, maullaba, como pidiendo que lo sacara de allí y, no sin cierta reticencia, al final le dejé salir.
Volvió al porche y pasó el resto del día allí, durmiendo.
A la mañana siguiente, tenía otra vez unos cortes profundos en los costados y había mechones de pelo negro —suyo— desperdigados por todo el suelo del porche.
Aquel día, recibimos una carta de nuestra hija en la que nos decía que las cosas habían mejorado y que creía que podría aguantar en el campamento unos días más; mi hijo y su amigo hicieron las paces, aunque nunca supimos cuál había sido el motivo de su pelea —cromos, juegos de ordenador, La guerra de las galaxias, o Una Chica—. El ejecutivo de la BBC que había vetado el proyecto de Entrebrumas fue despedido de manera fulminante porque se descubrió que había estado aceptando sobornos de una productora independiente (bueno, llamémosles «préstamos dudosos»): su sucesora, según supe al leer el fax que me envió, resultó ser la mujer que me había propuesto el proyecto justo antes de abandonar la BBC.
En un primer momento, pensé en volver a llevar al Gato Negro al sótano para que se recuperara de sus heridas, pero finalmente decidí no hacerlo. En lugar de ello, me propuse investigar qué clase de animal se acercaba cada noche a nuestra casa para poder poner en marcha un plan de acción: atraparlo, quizá.
En mi cumpleaños y en Navidad, mi familia me regala toda clase de cachivaches y artilugios, juguetes carísimos de los que me encapricho en un momento dado y que, al final, casi nunca llego a sacar de la caja. Tengo un aparato para deshidratar alimentos, un cuchillo eléctrico para trinchar carne, una panificadora y unos prismáticos especiales para ver en la oscuridad que me regalaron el año pasado. El día de Navidad, demasiado impaciente para esperar a que se hiciera de noche, les puse las pilas y bajé al sótano para probarlos. (En las instrucciones se especificaba que no había que dirigirlos hacia un foco de luz, pues los prismáticos podían sufrir algún daño y, seguramente, los ojos también). Luego, los guardé de nuevo en su caja y no volví a usarlos; se quedaron en mi estudio, muertos de risa, junto con una caja llena de cables para el ordenador y otro montón de trastos que nunca utilizo.
A lo mejor, pensé, si el animal en cuestión —un perro, un gato, un mapache o lo que demonios sea— me ve sentado en el porche, no se acerca, así que metí una silla en el cuarto de los abrigos —una habitación no mucho más grande que un armario desde la que se puede ver el porche— y, cuando todo el mundo se fue a la cama, salí al porche a darle las buenas noches al Gato Negro.
La primera vez que lo vimos, mi mujer me dijo: «Ese gato es una persona». Y, en efecto, había algo en su enorme y leonina cara que recordaba vagamente a una persona: su ancha nariz negra, sus ojos verdes con motas amarillas, la amigable expresión de su boca (cuyo labio inferior seguía supurando).
Le acaricié la cabeza, le rasqué debajo de la barbilla y le deseé buena suerte. Luego, entré en casa y apagué la luz del porche.
Me senté en la silla, con la casa a oscuras y los prismáticos especiales para ver en la oscuridad en el regazo. Los tenía encendidos y de las lentes salían unos tenues rayos de luz verde.
Pasó el tiempo y todo seguía a oscuras.
Probé a mirar por los prismáticos, aprendiendo a enfocar y a ver el mundo en distintas tonalidades de verde. Descubrí horrorizado la ingente cantidad de insectos que pululan por mi casa de noche: la noche parecía una especie de sopa infernal llena de vida. Al cabo de un rato, aparté los prismáticos de mis ojos y me quedé contemplando las sombras azules y negras de la noche; maravillosamente vacía, serena y apacible.
Pasó el tiempo. Me costaba mantenerme despierto y de pronto noté que me moría por un poco de café y un cigarrillo, mis dos adicciones ya superadas. Tanto una cosa como la otra me habrían ayudado a mantenerme despierto. Pero antes de que el sueño ganara definitivamente la batalla, un maullido en el jardín hizo que me despertara de un salto. Con mano torpe, me acerqué los prismáticos a los ojos y me llevé una gran decepción al ver que no era más que Copodenieve, el gato blanco, que pasó por el jardín como un rayo de luz blanquiverde y desapareció entre los árboles que hay a la izquierda de la casa.
Empezaba a quedarme dormido de nuevo cuando me dio por preguntarme qué sería lo que había asustado a Copodenieve de esa manera y me puse a observar los al rededores de la casa con los prismáticos, buscando un mapache gigante, un perro o una feroz zarigüeya. Y, en efecto, algo se acercaba por el camino de entrada. Lo vi perfectamente a través de los prismáticos, tan claro como si fuera de día.
Era el diablo.
Hasta ese momento, nunca había visto al Diablo y, aunque he escrito sobre él en alguna ocasión, debo confesar que no creo en su existencia, salvo como una figura imaginaria, trágica y Miltoniana. Pero la figura que venía por el camino de entrada no era el Lucifer de Milton. Era el Diablo.
Mi corazón empezó a latir con tal fuerza que me dolía el pecho. Albergaba la esperanza de que él no pudiera verme, de que con la casa a oscuras y tras el cristal de la ventana, me encontrara a salvo.
La silueta parpadeaba y cambiaba según avanzaba por el sendero. De pronto era negra, con forma de toro, como una especie de Minotauro, y luego, esbelta y femenina, a continuación, se transformaba en un gato lleno de cicatrices, un gigantesco gato montés de color pardo, con el rostro desfigurado por el odio.
Para llegar al porche hay que subir unos escalones, cuatro escalones blancos de madera que están pidiendo a gritos una mano de pintura (sabía que eran blancos, pero a través de mis prismáticos se veían verdes). Al llegar a ese punto, el Diablo se detuvo y gritó algo que no fui capaz de entender; fueron tres o cuatro palabras, pero en un lenguaje de aullidos que ya debía de ser una lengua muerta cuando se fundó Babilonia y, aunque no entendí lo que decía, al escucharlo noté que los pelos de la nuca se me erizaban.
Luego, algo amortiguado por el cristal que tenía delante pero aun así audible, oí un bufido ronco, un desafío y —despacio y con paso vacilante— una silueta negra bajó los cuatro escalones del porche y fue al encuentro del Diablo. Últimamente, el Gato Negro ya no se movía como una pantera, el pobre renqueaba y caminaba con paso inseguro, como un marinero recién llegado a tierra después de varios meses en alta mar.
En ese momento, el Diablo tenía forma de mujer. Le susurró algo al gato, con voz zalamera, en un idioma que sonaba como el francés, y alargó un brazo hacia él. El gato le hincó los dientes, y los labios de la mujer se contrajeron en una mueca de dolor y escupieron al gato.
Entonces, la mujer miró hacia donde yo estaba y, si en algún momento había llegado a dudar de si era realmente el Diablo, en aquel momento me convencí: los ojos de la mujer me lanzaron unas llamaradas de rojo fuego, aunque a través de los prismáticos no las vi rojas, sino verdes. Y el Diablo me vio, al otro lado del cristal. Me vio perfectamente. De eso no me cabe la menor duda.
El Diablo se dobló y se retorció, ahora era una especie de chacal, una criatura de cara plana, cuello de toro y gigantesca cabeza, una alimaña a medio camino entre la hiena y el dingo. Decenas de gusanos reptaban por su sarnoso pelaje cuando subió los escalones.
El Gato Negro se abalanzó sobre él y, en cuestión de segundos, rodaron por el suelo, retorciéndose y moviéndose a tal velocidad que mis ojos no podían captar sus movimientos.
Todo esto en silencio.
De pronto, se oyó una especie de traqueteo por la carretera, al final del camino de entrada, pasó un camión; sus faros brillaban como dos soles verdes a través de mis prismáticos. Los aparté de mis ojos y ya no vi más que la oscuridad y el suave resplandor amarillo de los faros. Por fin, el rojo de sus luces traseras se perdió en la oscuridad.
Cuando volví a mirar por los prismáticos, no había nada que ver. Sólo el Gato Negro, que estaba en los escalones, con la mirada perdida en la distancia. Alcé un poco los prismáticos y vi algo que se alejaba volando —un buitre, quizás, o un águila— y desaparecía más allá del bosque.
Salí al porche, cogí al Gato Negro en mis brazos y lo acaricié, susurrándole palabras de agradecimiento y de consuelo. Maulló en tono lastimero cuando me acerqué, pero, al cabo de un rato, se quedó dormido en mi regazo. Lo dejé en su cesta y subí a acostarme, pues estaba rendido. A la mañana siguiente, vi que había manchas de sangre seca en mi camiseta y mis vaqueros.
Todo esto sucedió la semana pasada.
Eso que visita mi casa por las noches no viene todas las noches. Pero sí la mayoría: lo sabemos por las heridas del gato y el dolor que veo en sus leoninos ojos. Se ha quedado cojo de la pata delantera izquierda y su ojo derecho se ha cerrado para siempre.
Me pregunto qué habremos hecho para merecer al Gato Negro. Me pregunto quién lo habrá enviado. Y, egoísta y asustado, me pregunto cuánto tiempo más podrá resistir.


Mariangel

Alejandro Jodorowsky

Poemas de Alejandro Jodorowsky

enero 25, 2017


Hola! criaturitas de internet! estos días estuve leyendo algunos poemas muy hermosos y profundos de este artista Chileno, y quise compartirlos con ustedes, espero les gusten. Por cierto, el los publico via Twitter por eso no tienen titulo así que los enumere para ustedes.


I
Ya que has venido, poeta, enséñanos lo ilimitado.
Al exterior avanza como una res que llevan al matadero,
pero en el interior llénate de la fuerza ardiente del dragón verdadero.
Sin meta ni final, sé lo que sucede.
Volviendo a lo concreto, penetra en lo inefable.
Con la mente plena de luz da pequeños pasos, como si fueras siguiendo a un guía ciego.
Demuele tus muros conceptuales, libérate de las formas, absorbe todas las direcciones.
Que todos tus caminos se entrelacen en un solo camino.
Quedáte en el centro de tu alma, dale un tajo infinito a la materia densa, traspasa las fronteras del cosmos
Que ningún crítico altanero pueda definirte. Ofreciendo el aspecto de una nube muerta, disgrégate ante sus ojos.
De más en menos, te harás maestro invisible.
Podrás parecer una roca inmemorial, pero cuando quieran atraparte sólo encontrarán una corriente de aire que les volará el sombrero.


II
No me gustan las personas que se ocultan detrás de su cara.
Sobre alfombras de relojes corren guiados por un perro ciego.
Quiero saberlo todo, crear sin cesar, vivir en paz.
Quiero perder el nombre, la edad, las definiciones.
Quiero que mi piel sea multicolor y mis palabras balazos de azúcar.
Quiero ser invisible, para que mi sombra cese de sufrir.
No me gustan las personas que se ocultan detrás de su cara.


III
Por miedo a hogueras infernales o por codicia de orgasmos celestiales,
deja de afirmar que el nacimiento de tu alma sucede en el futuro.
Ahora es cuando debes convertir tu sufrimiento en arpa y
 Hacer fructificar tu saco de comienzos.
Acepta las leyes dictadas por anquilosados enjambres,
pero en tu mente y en tu corazón queda libre de pensar y amar lo que en ti florezca.
¡Sé lo que das y no lo que los otros quieren que conserves!
No te preocupes. Si hay un futuro blanco o un futuro negro,
no necesitas saberlo ahora.
No desdeñes el presente por un porvenir embozado.


IV
Tu verdadera patria es el universo.
Tu verdadera meta eres tú mismo.
Tu verdadero amor, el amor a la vida.
Tu verdadero poder, el poder ayudar.
Tu verdadera felicidad, amar lo que haces.
Tu verdadero trabajo, crear belleza.
Tu verdadera magia, desarrollar tu atención.
Tu verdadera acción social, sembrar conciencia.
Tu verdadera disciplina, domar a tu ego.
Tu verdadera generosidad, darte entera.
Tu verdadera valentía, dar pasos en el vacío.

Tu verdadera aventura, dejar lo seguro por lo incierto.


Mariangel.



Academia de vampiros

Reseña de "Academia de Vampiros"

enero 18, 2017

Resultado de imagen para vampire academy librosTitulo: Academia de Vampiros

Autor: Richelled Mead

Genero: Novela Juvenil

Editorial: Alfaguara

Paginas: 392 




SINOPSIS

Romance clandestino, una sociedad despiadada y rituales nocturnos de los que nadie puede hablar... todo esto ocurre en la Academia St. Vladimir. Alejada de todo, la Academia es un lugar donde los vampiros Moroi estudian las artes de la magia y los Dhampir –mitad humanos, mitad vampiros– aprenden a protegerlos.
Rose Hathaway es dhampir y los suyos no tienen permitido enamorarse, son exclusivamente guardianes y están obligados a protegerse continuamente de las mortales amenazas de los strigoi (los vampiros más violentos y peligrosos, los únicos que nunca mueren). Esto es un problema para ella cuando descubre que su tutor en la Academia de Vampiros va a ser Dimitri, por quien siente una extraña atracción. Además, el único rival a su medida es también el único que puede ayudarla a salvar a su mejor amiga.

OPINIÓN PERSONAL

Las historias de vampiros adolescentes jamas han sido algo por lo que yo haya enloquecido, no me llaman la atención, no las leo y generalmente me parecen muy básicas y un poco aburridas, aclaro que las historia de vampiros si me gustan, las de vampiros chupa sangre que dan miedo, donde hay mucho drama y un toque gótico, por lo que esta novela no fue algo que yo escogí  leer por mi propia cuenta, pero hace unos meses le prometí a una amiga que la leería y yo siempre cumplo mis promesas (Y eso que no soy una Lannister), y aprovechado que lo termine hace poco, me dije ¿Por que no hacer una reseña de el en el blog?.


Imagen relacionada
Academia St. Vladimir
Vampire Academy o Academia de Vampiros en español es el primer libro de una saga homónima de 6 libros, en el que la autora Richelled Mead ha creado un mundo donde existen varias razas de vampiros, los Moroi que son los vampiros propiamente dichos, los Dhampir que son semi-vampiros destinados a proteger a los Moroi, y los Strigoi la raza malvada de vampiros de esta historia, aunque no estoy del todo de acuerdo en eso de que si yo fuera dhampir mi único destino seria servirle de guarda espaldas a los Moroi, me parece un poco injusto pero esa es solo mi necia opinión al respecto.


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Rose Hathawey 
Rose Hathawey es quien será nuestra protagonista, una  dhampir de 17 años que tiene muy en claro cual es su rol de protectora, sobre todo porque su mejor amiga Vasilissa Dragomir es una de las princesas Moroi, ella ha perdido a toda su familia por lo que ahora es la ultima de su linaje y Rose esta totalmente comprometida a protegerla; algo que hace sumamente especial esta amistad es que Rose y Lissa tiene una especie de conección psíquica  que le permite a Rose  introducirse en la mente de Lissa y  poder ver y sentir todo lo que le este pasando a su mejor amiga. Durante los dos últimos años Rose y Vasilissa han estado fugadas de la Academia St. Vladimir que es donde ambas estudiaban y vivían, hasta que un nuevo guardián llamado Dimitri  logra llevarlas de nuevo a la academia y es aquí donde todo el trama y el misterio comienza ¿Porque se fugaron en primer lugar? ¿Que pasara ahora que han vuelto a St, Vladimir? ¿A que se debe la conección que tiene Rosse con su mejor amiga?

Los personajes son bastante sencillos pero bien desarrollados por ejemplo Rose es un personaje que definitivamente le da esencia a la historia por su personalidad sarcástica audaz y algo violenta pero definitivamente divertida y al ser ella quien narra todos los hechos hace del libro muchos mas entretenido.


Resultado de imagen para vampire academySi, a primera vista parece (y es) otro libro juvenil mas con los clásicos clichés de amores prohibidos, chica popular y malvada, chico misterioso y sexy, mejor amigo friendzoneado y ademas es predecible  pero tiene algo que te engancha y te hace seguir leyendo a pesar de todo,  tal vez sea  la forma que tiene nuestra protagonista "patea traseros" de relatar la historia o todo el misterio implícito del argumento, lo cierto es que terminas  sumergido en las cuatro paredes de la academia St.Vladimir. Es un libro muy fácil de leer,  esta bien escrito y eso se agradece, sus capítulos son cortos y llevan buen ritmo y ademas hay magia (literalmente hay magia)  y misterio.

Yo me sentí de 14 años otra vez leyendo vampiros adolescentes y eso me divirtio muchisimo, Si buscas un libro para pasar el rato, o quieres salir de una resaca literaria, te recomiendo este o si simplemente te gustan los libros de vampiros aquí encontraras un mundo nuevo con el que entretenerte y ademas ¡nadie brilla!


Por cierto, Ya existe una pelicula sobre este libro y creo que es una buena adaptacion, recoge la cosas importantes y los actores guardan cierto parecido fisico con la características que se mencionan en los libros, y ademas de los otros 5 libros que conforman la saga, esta historia contiene un Spin Off llamado Bloodlines con otros 6 libros mas, lo que quiere decir que tienen Vampiros para rato.


Mariangel




Albus Potter

Reseña de "Harry Potter y El Legado Maldito"

diciembre 18, 2016

Resultado de imagen para harry potter y el legado malditoTitulo: Harry Potter y  El Legado Maldito

Autor: Jack Thorne 

Genero: Fantasia

Editorial: Salamandra

Paginas: 322




SINOPSIS

Ser Harry Potter nunca ha sido tarea fácil, menos aún desde que se ha convertido en un atareadisimo empleado del Ministerio de Magia, un hombre casado y padre de tres hijos. Y si Harry planta cara a un pasado que se resiste a quedar atrás, su hijo menor, Albus Severus, ha de luchar contra el peso de una herencia familiar de la que el nunca ha querido saber nada. Cuando el destino conecte el pasado con el presente, padre e hijo deberán afrontar una verdad muy incomoda: a veces, la oscuridad surge de los lugares menos pensados.

OPINIÓN PERSONAL

Pfff siéntate y relájate porque por los próximos minutos vas a leer, la que probablemente es la reseña mas larga que he hecho en este blog, para nadie es un secreto que soy una gran fan de todo el universo de Harry Potter, y soy con todo el mundo mágico lo
Resultado de imagen para harry potter tumblrmas geek que puedo llegar a ser, así que al enterarme de que esta historia continuaría, de que seria llevada al teatro y de que ademas habría un nuevo "libro" que es en realidad el guion de dicha obra, podrán imaginarse lo muy emocionada que estuve, claro tenia mis dudas y cierto recelo de como podría ser este "libro", porque primero no fue escrito por J.K Rowlling y además han pasado muchos años desde que nos dijeron, listo este es el ultimo libro de Harry Potter y ya no habrán mas, lloren si quieren y confórmense con el lindísimo epilogo que tiene del cual pueden hacerse la continuación que mejor les parezca. Yo me cree mi propia historia, yo me hice mis ideas y teorías loquísimas de como continuo la vida de todos eso personajes que tanto amo y me daba miedo que me los arruinaran, pero eso no me detuvo y me puse a leer esta rarísima continuación con altas expectativas, las cuales ni de chiste fueron llenadas y lo único que me dejo fue un sentimiento de  decepción, y ganas de decirle a J.K Rowlling ¿Como dejaste que esto saliera a la luz?



Resultado de imagen para slytherin tumblrBien.. dejando mi indignación un poco de lado, les contare de que va este lió: Tomando el Epilogo para desarrollar la historia, todo empieza justo donde acabó el séptimo libro, es decir, en el andén 9 ¾, con un Harry adulto despidiendo a sus hijos, listos para embarcar en el Expreso de Hogwarts. Albus Severus Potter, es el hijo mediano de Harry, y es quien ahora será nuestro protagonista, Albus esta preocupado por si llega a ser seleccionado para Slytherin, siente que ser el hijo de el salvador del mundo mágico y llevar su apellido es un peso muy grande con el que debe cargar. Para sorpresa de nadie Albus queda efectivamente seleccionado para Slytherin y conforme van pasando los años (que por cierto pasan muy rápido) Albus esta cada vez mas harto de vivir a la sombra de su padre, su único apoyo es su mejor amigo Scorpius Malfoy (el hijo de Draco Obviamente) quién también tiene sus propios problemas, no es fácil ser hijo de un ex mortifago y mucho menos vivir escuchando a todo el mundo especular sobre que eres el hijo de el señor tenebroso. En un dos por tres llegamos a el 4to año de Albus y Scorpius en Hogwarts que es donde la verdadera acción comienza; Albus harto de sentirse la oveja negra de su familia intentara crear su propia historia y probarse a si mismo y a su padre de lo que es capas, con ayuda de  Scorpius robarán un giratiempo guardado "secretamente" por el ministerio para introducirse en un sin fin de aventuras de viajes en el tiempo con el propósito de ayudar a un  anciano llamado Amos Diggory a recuperar a su amado hijo de una injusta muerte.


Resultado de imagen para giratiempo tumblrComo se darán cuenta el trama ya esta un poco trillado con todo esto de viajes en el tiempo y no se que, porque se suponía que todos los giratiempos fueron destruidos además de que tenían sus propias reglas de uso y aquí esas reglas se destruyen completamente, pero esta bien, eso puedo tolerarlo, lo que no pude tolerar fue la errónea manera en que nos describieron a estos nuevos y adultos Harry Ron Hermione y Ginny, los escritores no supieron captar su verdadera esencia, es como si solo se hubieran basado en la superficial personalidad que se describen en las películas  y no en todo lo que realmente ellos tenían para dar en los libros, comenzando por la forma tan inepta en que nos presentan a Ron Weasley, que en esta historia  es solo el casi inútil esposo de Hermione ¡y ya!; se nota de lejos la ausencia de la pluma de Rowlling. La historia es muy predecible cosa que los 7 libros  de Harry Potter jamás fueron, desde un principio sabes por donde vienen los tiros, y como va a acabar. y para finalizar no pude soportar ni un segundo a el "villano" tan absurdo que me quisieron meter, lo siento pero ¿a quien se le ocurre semejante locura?.

Claro que, este guion de teatro,  que es eso realmente... un guion de
Scorpius Malfoy 
teatro y no un libro como tal y mucho menos una continuación de la saga,
tuvo sus partes positivas, primero hacerme sentir una profunda nostalgia al introducirme de nuevo y después de todo este tiempo a el mundo mágico, mostrarnos a el Draco que todos sabíamos que existía, el bueno y maravilloso hombre que es ahora y que gracias a esta historia pudimos por fin obtener una redención digna del personaje, presentarnos a su hijo Scorpius Malfoy que es un pan de Dios, que a pesar de todos sus problemas parece llevarlos con mucha mas madures y humildad que su amigo Albus (que mas de una vez me saco de quicio). si.. sin duda Scorpius es mi personaje favorito y gracias a Dios tuvo el protagonismo que merecía y no solo se quedo como el mejor amigo del protagonista.
Si bien la historia no me convenció, debo admitir que me pareció suficientemente entretenida como para no ser un desastre total, fue divertida en muchos momentos además de nostálgica y muy muy fácil de leer, debido a que es básicamente solo diálogos sin muchas descripciones de los personajes y el ambiente, todo siempre es en lugares y con personajes familiares por lo que no cuesta nada imaginarlo.

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Elenco de la Obra de Teatro
Sin duda creo que esta historia debió  quedarse como obra de teatro, tal vez de esa manera y con toda la puesta en escena tenga mucho mas que dar de lo que yo pude ver al solo leérmela, porque como "libro" es muy pobre. Si aun quieres leerte este "libro" y yo entiendo perfectamente que lo quieras hacer, te recomiendo que lo hagas pensando que es un FanFiccion, de esta manera es todo mas fácil de asimilar y además es eso lo que realmente parece.. un FanFiccion aprobado por Rowlling  y no una continuación de la saga... porque no lo es, al menos no para mi.

Mariangel.




alama desnuda

Poetisas para el Alma

diciembre 06, 2016


Hola criaturitas de Internet!! me he dado cuenta que en el blog, solo he publicado poemas de hombre, y no es que eso tenga algo de malo, peeero para variar un poco y hacer de este post muy especial, sera enteramente de poemas escritos por mujeres, de hecho al principio la idea era hacer un post de una poetisa es especifico, pero como no pude escoger solo una, decidí hacer una pequeña variedad de mis favoritas; espero los disfruten.


Uno no Escoge

Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.
Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.
Nadie puede evadir su responsabilidad.
Nadie puede taparse los ojos, los oidos,
enmudecer y cortarse las manos.
Todos tenemos un deber de amor que cumplir,.
una historia que nacer
una meta que alcanzar.
No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.
Gioconda Belli.


LAS CICATRICES

No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son  las costuras 
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas
Piedad Bonnett.


Alma desnuda

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.
Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.
Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.
Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.
Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.
Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.
Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.
Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.
Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.
Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.
Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.
Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.
Sofia Storni.


Sencillos Deseos 

Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo
y quisiera besos en la espalda
acurrucos
que me dijeras las mas grandes verdades
o las mas grandes mentiras
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer mas linda del mundo
que me querés mucho
cosas así
tan sencillas
tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seas la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
Cosas quiero como una gran ola de ternura
deshaciéndome
un ruido de caracol
un cardumen de peces en la boca
algo de eso
frágil y desnudo
como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la mañana
o simplemente una semilla, un árbol
un poco de hierba
una caricia que me haga olvidar
el paso del tiempo
la guerra
los peligros de la muerte
Gioconda Belli.



Mariangel .