miércoles, 4 de febrero de 2015

POEMAS DE PABLO NERUDA



TU RISA 


Poema Tu risa
de Pablo Neruda
Quítame el pan, si quieres, 
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.

No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de plata que te nace.
Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,

pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mi
todas las puertas de la vida.
Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si
de pronto ves
que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,      
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.

Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.

RESURRECCIONES 

Si alguna vez vivo otra vez
será de la misma manera
porque se puede repetir
mi nacimiento equivocado.
y salir con otra corteza

cantando la misma tonada.

Y por eso, por si sucede,
si por un destino indosránico
me veo obligado a nacer,
no quiero ser un elefante,
ni un camello desvencijado,
sino un modesto langostino,
una gota roja del mar.

Quiero hacer en el agua amarga
las mismas equivocaciones:
ser sacudido por la ola
como ya lo fui por el tiempo
y ser devorado por fin
por dentaduras del abismo,
así como fue mi experiencia
de negros dientes literario

Pasear con antenas de cobre
en las antarticas arenas
del litoral que amé y viví,
deslizar un escalofrío
entre las algas asustadas,
sobrevivir bajo los peces
escondiendo el caparazón
de mi complicada estructura, 
así es como sobreviví
a las tristezas de la tierra

TENGO MIEDO

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza 
del cielo se abre como una boca de muerto. 
Tiene mi corazòn un llanto de princesa 
olvidada en el fondo de un palacio desierto.


Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño 
que reflejo la tarde sin meditar en ella. 
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño 
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)


Sin embargo en mis ojos una pregunta existe 
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita. 
No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste 
abandonada en medio de la tierra infinita!


Se muere el universo, de una calma agonía 
sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde. 
Agoniza Saturno como una pena mía, 
la tierra es una fruta negra que el cielo muerde.


Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

ME PEINA EL VIENTO LOS CABELLOS

Me peina el viento los cabellos 
como una mano maternal:
abro la puerta del recuerdo 
y el pensamiento se me va.
Son otras voces las que llevo, 
es de otros labios mi cantar:
hasta mi gruta de recuerdos 
tiene una extraña claridad!
Frutos de tierras extranjeras, 
olas azules de otro mar, 
amores de otros hombres, penas 
que no me atrevo a recordar.
Y el viento, el viento que me peina 
como una mano maternal!
Mi verdad se pierde en la noche:
no tengo noche ni verdad!
Tendido en medio del camino 
deben pisarme para andar.
Pasan por mí sus corazones 
ebrios de vino y de soñar.
Yo soy un puente inmóvil entre 
tu corazòn y la eternidad.
Si me muriera de repente 
no dejaría de cantar!  

El NUEVO SONETO A ELENA
Cuando estés vieja, niña (Ronsard ya te lo dijo), 
te acordarás de aquellos versos que yo decía.           
Tendrás los senos tristes de amamantar tus hijos, 
los últimos retoños de tu vida vacía...

Yo estaré tan lejano que tus manos de cera 
ararán el recuerdo de mis ruinas desnudas. 
Comprenderás que puede, nevar en primavera 
y que en la primavera las nieves son más crudas.

Yo estaré tan lejano que el amor y la pena
que antes vacié en tu vida como un ánfora plena
estarán condenados a morir en mis manos...

Y será tarde porque se fue mi adolescencia, 
tarde porque las flores una vez dan esencia 
y porque aunque me llames yo estaré tan lejano...



Mariangel


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